La reducción de la oferta impulsa los precios del espárrago en EE. UU.
El sector del espárrago peruano atraviesa una etapa de ajuste marcada por la reducción de superficie, el aumento de costes y una menor disponibilidad global del producto. Así lo señala John Early, director de ventas global de Fruitist, quien destaca que «hoy está bajando, porque hay otros cultivos que son más rentables», reflejando un cambio estructural en la agricultura del país.

Perú cuenta con más de tres décadas de desarrollo en espárragos, con dos principales zonas productoras: el norte (Olmos, Chiclayo) y el sur (Ica). En el caso de Fruitist, la producción se concentra exclusivamente en el norte, donde manejan unas 350 hectáreas. Esta región presenta la particularidad de tener dos ventanas productivas: una entre junio y julio, y otra entre diciembre y enero. Cada una con ciclos de cosecha más cortos que en el sur, de aproximadamente 30 a 35 días.
En términos de rendimiento, un buen campo puede alcanzar entre 12 y 14 toneladas por hectárea, mientras que la compañía mueve alrededor de 4,5 millones de kilos anuales. Sin embargo, Early advierte que la rentabilidad es cada vez más ajustada: «El solo costo para producir en Perú es alrededor de 16USD por caja de cinco kilos». Esto contrasta con los precios actuales en destino, especialmente en Estados Unidos, donde «están como un promedio de 20 a 25 USD», lo que deja márgenes limitados considerando los riesgos productivos y logísticos.

El principal mercado sigue siendo Estados Unidos, que absorbe cerca del 80% de los envíos, mientras que Europa representa aproximadamente el 20%. Esta diferencia responde, en parte, a las características del producto: «En el norte tenemos calibres más delgados y los europeos prefieren calibres más grandes», explica Early. En cambio, otras regiones como Asia son abastecidas principalmente desde el sur del país.

Uno de los factores importantes que explica la firmeza de los precios es la reducción de la oferta global. «La demanda es igual, no ha cambiado. Pero hay menos suministros», afirma Early. Este descenso se debe, entre otros motivos, a la migración hacia cultivos más rentables como el arándano, donde los ingresos laborales y los retornos son mayores. La gente que cosecha espárragos gana menos que la que cosecha arándanos», añade.

En cuanto a los desafíos, los costos logísticos siguen siendo determinantes. El precio del petróleo impacta directamente en los fletes marítimos, aunque la disponibilidad de espacios se ha estabilizado. «Hay espacios, solo que son más caros», resume. A nivel climático, el sector mantiene cautela ante un posible fenómeno de El Niño, aunque por ahora no se han observado efectos relevantes.
Finalmente, Early subraya la falta de innovación en el cultivo: «Los espárragos no han cambiado nada en 25 años». Esta ausencia de avances en genética o productividad contrasta con otros sectores más dinámicos, lo que limita su competitividad a largo plazo y refuerza la tendencia hacia la reducción de superficie en Perú.
Para más información:
John Early
Fruitist
Perú
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